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La “Conversación en el Espíritu”, nuevo método comunitario de discernimiento en la Parroquia

Fecha: 17 de febrero de 2026

La Parroquia Beato Marcelo Spínola de Cáceres ha comenzado a introducir en sus reuniones pastorales una práctica poco habitual hasta ahora en la vida cotidiana de las comunidades: la Conversación en el Espíritu, un método propuesto por el proceso sinodal de la Iglesia para reflexionar y aplicar el Documento Final del Sínodo Universal.

No se trata simplemente de una reunión ni de un debate. La comunidad lo está aprendiendo como una herramienta de discernimiento comunitario, en la que participan conjuntamente sacerdotes, laicos y personas consagradas desde la corresponsabilidad. El objetivo no es defender opiniones personales, sino descubrir juntos qué pide Dios a la parroquia en este momento histórico.

Escuchar antes que hablar

El núcleo de este método es la escucha. La conversación espiritual pone el acento en la calidad de escuchar y de hablar: escuchar activamente y hablar desde el corazón. La dinámica invita a atender no sólo a las palabras, sino también a lo que ocurre interiormente en cada participante, porque se parte de la convicción de que el Espíritu Santo puede hablar a través de cualquier persona

La práctica crea un clima de respeto y acogida donde nadie es juzgado. Cada uno comparte su experiencia personal de fe, sus inquietudes y sus intuiciones sin imponerlas a los demás. De este modo, la conversación se convierte en un espacio de hospitalidad espiritual y no en una discusión de ideas.

Un proceso en varias etapas

La parroquia está aprendiendo que la Conversación en el Espíritu tiene una estructura concreta. Todo comienza antes de la reunión, con un tiempo personal de oración y reflexión sobre la pregunta propuesta

Durante el encuentro se desarrollan varias fases:

  1. Primera ronda: tomar la palabra y escuchar.
    Cada persona comparte lo que ha rezado y vivido, mientras los demás escuchan sin interrumpir ni debatir
  2. Silencio orante.
    El grupo guarda silencio para reconocer lo que ha resonado interiormente.
  3. Segunda ronda: hacer espacio a los demás.
    Los participantes expresan qué les ha tocado el corazón al escuchar a los otros y qué ha suscitado en ellos.
  4. Tercera ronda: construir juntos.
    Se buscan coincidencias, preguntas nuevas y posibles llamadas del Espíritu, intentando llegar a consensos comunitarios

La reunión concluye con una oración de agradecimiento, reconociendo lo vivido como una experiencia de fe compartida.

Una Iglesia que decide caminando junta

Este método está ayudando a la comunidad a comprender mejor el sentido profundo del Sínodo: no solo consultar, sino discernir juntos. La finalidad es que las decisiones parroquiales no dependan únicamente de iniciativas individuales, sino del caminar conjunto de toda la comunidad.

La conversación espiritual busca precisamente eso: crear un ambiente de confianza donde las personas puedan expresarse con libertad y descubrir la acción de Dios en medio del grupo. De ahí que la parroquia la esté adoptando como aprendizaje para sus consejos, reuniones pastorales y procesos de planificación.

Más que una técnica organizativa, la comunidad empieza a percibirla como un cambio de estilo: pasar de “reunirse para decidir” a reunirse para escuchar al Espíritu y decidir juntos. Una forma concreta de vivir la comunión, la participación y la misión que propone el Sínodo, y un paso hacia una Iglesia más corresponsable donde todos tienen algo que aportar.