
La parroquia San Juan Macías de Cáceres acogió el pasado sábado 23 de mayo a las 19:30 horas la Vigilia diocesana de Pentecostés, una celebración que se convirtió en un auténtico signo de alegría, comunión y unidad en la diversidad para toda la Iglesia local de Coria-Cáceres.
Bajo el lema “Pueblo de Dios que sale al encuentro”, la vigilia congregó a 38 grupos laicales presentes en la diócesis, que participaron activamente desde sus propios carismas. La asistencia fue completa, sin ausencias, lo que convirtió el encuentro en una expresión visible de la vitalidad del laicado diocesano.
Un mosaico de carismas en torno a una misma fe
La celebración destacó por su carácter profundamente participativo y simbólico. Cada grupo aportó su identidad, su misión y su forma concreta de vivir el Evangelio, dando lugar a un auténtico “evento multicolor” que reflejó la riqueza de la Iglesia.
Lejos de fragmentarse, esta pluralidad se mostró unida en una misma fe, evidenciando que la diversidad de dones y sensibilidades no divide, sino que enriquece la comunión eclesial.
En torno a la mesa de la Eucaristía
La vigilia se desarrolló en un clima de oración, escucha de la Palabra, cantos y gestos simbólicos, dentro de la celebración de la Eucaristía, centro de la vida cristiana.
En este sentido, el lema de la jornada se vio reforzado por el del curso pastoral diocesano: “Como brotes de olivo en torno a tu mesa”, que cobró una fuerza especial al contemplar a todas las realidades eclesiales reunidas en torno al altar.
La imagen de la Iglesia como familia reunida en la mesa del Señor se hizo visible de manera concreta: distintos grupos, distintos carismas, un solo Cuerpo en Cristo.
Un Pentecostés vivido como envío
Más allá de la celebración, la vigilia tuvo un claro carácter misionero. El Espíritu Santo, protagonista de Pentecostés, fue invocado como fuerza que impulsa a salir al encuentro del mundo.
El envío de las realidades laicales puso de relieve que la misión no es tarea de unos pocos, sino responsabilidad de todo el Pueblo de Dios, llamado a evangelizar desde la vida cotidiana: en la familia, el trabajo, la cultura y la sociedad.
Un acontecimiento eclesial significativo
La participación masiva, la implicación de los grupos y el clima de alegría compartida convierten esta Vigilia de Pentecostés en uno de los acontecimientos eclesiales más significativos del curso pastoral en la diócesis.
La celebración no solo expresó lo que la Iglesia es, sino también lo que está llamada a ser: una comunidad unida, diversa, misionera y centrada en Cristo.
Pentecostés volvió a mostrar, en Cáceres, que la Iglesia vive cuando camina unida, celebra junta y se deja impulsar por el Espíritu. Un encuentro que no solo se vivió, sino que deja huella para seguir construyendo comunidad sinodal en salida.




























