
El próximo domingo 15 de noviembre de 2026 celebraremos el Día de la Iglesia Diocesana en nuestra parroquia bajo el lema «Dios cuenta contigo». Una jornada para descubrir que todos formamos parte de una misma familia, agradecer la labor de quienes sostienen la vida de nuestras comunidades y renovar nuestro compromiso con la evangelización y el servicio a los más necesitados. La Diócesis de Coria-Cáceres presenta, con motivo de esta celebración, su memoria de actividades y económica, que refleja la importante labor pastoral, educativa, misionera y social desarrollada durante 2025.
La Iglesia no son solamente sus templos, sus sacerdotes o sus instituciones. La Iglesia somos todos los bautizados, llamados a vivir y anunciar el Evangelio en medio de nuestra sociedad. Esta es la idea central del Día de la Iglesia Diocesana 2026, que celebraremos el domingo 15 de noviembre en nuestra parroquia con un lema tan sencillo como comprometedor: «Dios cuenta contigo».
La campaña, promovida por la Conferencia Episcopal Española a través del Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia, nos recuerda que cada cristiano tiene algo importante que aportar a la misión común. No todos podemos hacer lo mismo, pero todos podemos hacer algo. Hay quienes entregan su tiempo, quienes ponen sus conocimientos al servicio de los demás, quienes colaboran económicamente y quienes sostienen silenciosamente la vida de la Iglesia mediante la oración. La campaña lo expresa con otra frase significativa: «Tu diócesis, tu familia: un compromiso de todos, como Iglesia viva y corresponsable, al servicio de la misión».
Una Iglesia que no puede vivir de espaldas al mundo
La celebración de este año recoge algunas de las enseñanzas del papa León XIV durante su visita a España en junio de 2026. El Santo Padre recordó la importancia de que todos los miembros del Pueblo de Dios participen en la misión de la Iglesia, aportando sus dones y capacidades. Y lanzó una advertencia que merece nuestra reflexión:
«Una fe que no se traduce en el compromiso cotidiano de transformar las realidades diocesanas se convierte en un museo del pasado».
Estas palabras nos recuerdan que la Iglesia no puede limitarse a conservar lo recibido. Está llamada a transmitir la fe, acompañar a las personas, responder a los desafíos actuales y hacer presente el amor de Jesucristo en la sociedad. Una Iglesia viva es aquella que celebra la Eucaristía, anuncia el Evangelio, educa en la fe, acompaña a las familias, atiende a los enfermos, se preocupa por los pobres y abre sus puertas a quienes buscan esperanza. Pero esta misión no puede depender exclusivamente de los sacerdotes o de un pequeño grupo de colaboradores. La misión de la Iglesia es responsabilidad de todos los bautizados.
El obispo Jesús Pulido: «Dios llama a todos y cuenta con todos»
Con motivo de esta jornada, nuestro obispo, D. Jesús Pulido Arriero, ha dirigido una carta a toda la diócesis en la publicación Nuestra Iglesia, correspondiente a noviembre de 2026. En ella invita a agradecer el camino recorrido y a contemplar con esperanza la vida que Dios sigue haciendo brotar en nuestra Iglesia particular. El obispo subraya que la memoria diocesana no debe entenderse únicamente como una relación de actividades o cifras, sino como el testimonio de una comunidad que quiere responder generosamente a la llamada del Señor. Y recuerda:
«Dios llama a todos y cuenta con todos. Cada uno, desde su vocación y sus dones, está llamado a participar corresponsablemente en la misión de la Iglesia».
D. Jesús Pulido expresa también su deseo de seguir construyendo una Iglesia cercana y acogedora, que se preocupe especialmente por los más pequeños y vulnerables, acompañe a quienes atraviesan dificultades y mantenga abiertas sus puertas a quienes necesitan ayuda. El obispo agradece de manera especial la entrega de los voluntarios, catequistas, agentes de pastoral, sacerdotes, religiosos y familias que hacen posible esta misión.
Detrás de cada actividad pastoral y de cada servicio de caridad hay personas concretas que han decidido poner su vida al servicio de los demás.
La Iglesia de Coria-Cáceres en cifras: una comunidad que anuncia y celebra la fe
La memoria diocesana publicada con motivo de esta jornada permite conocer mejor la realidad de nuestra Iglesia particular. Los datos, provisionales y correspondientes al año 2025, reflejan una amplia actividad pastoral, educativa, misionera y social. En nuestra diócesis contamos con 109 sacerdotes, 10 diáconos permanentes, 138 religiosas y religiosos, 60 monjas de clausura, 6 seminaristas mayores y 2 menores. Junto a ellos, 612 catequistas desarrollan una labor fundamental en la transmisión de la fe, especialmente entre los niños, adolescentes, jóvenes y familias. La diócesis cuenta también con 160 parroquias y templos catedralicios, que constituyen una red de comunidades cristianas presentes tanto en las ciudades como en nuestros pueblos.
Estos datos nos hablan de una Iglesia que sigue acompañando la vida de las personas, muchas veces en lugares donde otras instituciones encuentran dificultades para mantener una presencia estable. La actividad sacramental también refleja la importancia de esta misión. Durante 2025 se celebraron en nuestra diócesis:
- 882 bautizos, con los que nuevos miembros fueron incorporados a la comunidad cristiana.
- 847 confirmaciones, expresión del crecimiento y la maduración en la fe.
- 1.020 primeras comuniones, acompañadas por la dedicación de catequistas y familias.
- 190 matrimonios, en los que las parejas celebraron su compromiso de amor ante Dios y la Iglesia.
No son solamente cifras. Detrás de cada sacramento hay historias personales, familias, procesos de acompañamiento y comunidades que comparten la alegría de la fe.
Una Iglesia que educa y lleva el Evangelio más allá de nuestras fronteras
La misión de nuestra diócesis también se desarrolla en el ámbito educativo. Según la memoria, existen 10 centros católicos concertados, que atienden a 3.777 alumnos y cuentan con 336 docentes y 52 trabajadores registrados en sus respectivas categorías. La educación católica constituye una aportación importante a la sociedad, al ofrecer una formación que busca integrar los conocimientos académicos con los valores humanos, la solidaridad y la dimensión espiritual de la persona.
La dimensión misionera ocupa igualmente un lugar destacado. Nuestra diócesis cuenta con 76 misioneros y 3 familias en misión, que testimonian que el anuncio del Evangelio no conoce fronteras.
También se recoge el compromiso con el patrimonio religioso y cultural, con 42 bienes inmuebles de interés cultural y 12 proyectos de construcción y rehabilitación. La conservación de este patrimonio permite mantener vivos espacios de oración, encuentro, cultura y memoria colectiva.
La caridad tiene nombres y rostros: 6.120 personas atendidas
Uno de los apartados más significativos de la memoria diocesana es el dedicado a la actividad caritativa y asistencial. Durante 2025, la Iglesia de Coria-Cáceres atendió a 6.120 personas a través de 107 centros. Esta cifra expresa una realidad que a menudo permanece silenciosa: miles de personas encuentran en las instituciones y comunidades de la Iglesia una respuesta a sus necesidades materiales, personales y familiares. Entre los datos recogidos destacan los 89 centros destinados a mitigar la pobreza, que atendieron a 4.071 personas. También aparecen 10 casas para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad, que atendieron a 606 personas; un programa de asistencia a inmigrantes, con 485 personas atendidas; un centro de rehabilitación para personas con drogodependencias, con 240 personas atendidas; y dos centros de atención a la familia, que atendieron a 288 personas. La memoria refleja asimismo el trabajo de 639 voluntarios de Cáritas, así como la participación de 36 voluntarios de Manos Unidas.
En el ámbito de la cooperación internacional se desarrollaron tres proyectos, con una inversión de 138.501 euros, que beneficiaron directamente a 2.785 personas e indirectamente a otras 19.110.
Estos datos ponen de manifiesto que la caridad no es una actividad secundaria de la Iglesia, sino una expresión esencial de su misión evangelizadora. Cuando la Iglesia atiende a una persona necesitada, acompaña a una familia en dificultad o ayuda a alguien a recuperar su dignidad, está haciendo visible el Evangelio de Jesucristo.
Una Iglesia que rinde cuentas: ¿cómo se sostiene nuestra diócesis?
El Día de la Iglesia Diocesana también es una oportunidad para hablar de transparencia y corresponsabilidad económica. La memoria de Coria-Cáceres presenta la cuenta de resultados correspondiente a 2025, con un volumen total de 10.284.147,40 euros.
Entre las principales fuentes de ingresos se encuentran las aportaciones directas de los fieles, que ascendieron a 1.734.963,02 euros, y la asignación tributaria recibida a través del Fondo Común Interdiocesano, por importe de 3.127.935,85 euros.
También se registraron ingresos procedentes del patrimonio y otras actividades, servicios, subvenciones e ingresos extraordinarios. Estos recursos permiten sostener la actividad pastoral y asistencial, atender las obligaciones laborales, mantener los edificios y financiar proyectos de formación y evangelización.
Entre las partidas de gasto destacan las acciones pastorales y asistenciales, con 1.210.506,09 euros; la retribución del clero, con 1.511.279,26 euros; la retribución del personal seglar, con 1.819.359,77 euros; y la conservación de edificios y los gastos de funcionamiento, con 2.008.279,97 euros.
La publicación de estas cifras responde al compromiso de transparencia y rendición de cuentas que debe caracterizar a las instituciones eclesiales. Porque la colaboración económica de los fieles no es simplemente una ayuda para pagar facturas. Es una manera concreta de participar en la misión de la Iglesia.
Cuatro maneras de colaborar: oración, tiempo, cualidades y aportación económica
La campaña «Dios cuenta contigo» insiste en que colaborar con la Iglesia no significa únicamente entregar dinero. La Conferencia Episcopal Española presenta cuatro formas complementarias de participación.
Con nuestra oración. La vida de la Iglesia necesita personas que recen por sus comunidades, por las vocaciones, por los enfermos, por los pobres y por quienes anuncian el Evangelio. La oración es el fundamento espiritual de toda acción pastoral.
Con nuestro tiempo. Acompañar a una persona mayor, participar en Cáritas, colaborar en la catequesis, ayudar en una actividad parroquial o visitar a alguien que se encuentra solo son formas concretas de hacer presente el amor cristiano.
Con nuestras cualidades. Todos tenemos capacidades que podemos compartir: enseñar, escuchar, organizar, comunicar, acompañar, cuidar, administrar o colaborar en proyectos comunitarios.
Con nuestra aportación económica. Las donaciones, las colectas y las suscripciones periódicas permiten mantener los servicios pastorales y sociales de nuestras comunidades.
La publicación diocesana recuerda, además, las deducciones fiscales aplicables a los donativos: hasta el 80 % para los primeros 250 euros donados por personas físicas, y los porcentajes legalmente previstos para las cantidades superiores. Quienes deseen colaborar pueden informarse en su parroquia o a través de www.donoamiiglesia.es.
En San Pedro de Alcántara, Dios también cuenta contigo
Desde nuestra Parroquia de San Pedro de Alcántara de Cáceres, queremos vivir esta jornada como una oportunidad para agradecer el compromiso de tantas personas que hacen posible la vida de nuestra comunidad. Pensamos en nuestros catequistas, que acompañan a los niños y a sus familias en el descubrimiento de la fe. En los voluntarios de Cáritas, que dedican su tiempo a atender a quienes atraviesan situaciones de dificultad. En quienes preparan las celebraciones litúrgicas, colaboran en el mantenimiento del templo, participan en los grupos de oración y hacen posible las actividades pastorales. Pensamos también en las personas mayores y enfermas que, desde sus hogares, sostienen la misión de nuestra parroquia mediante su oración. Y en las familias, jóvenes y adultos que desean vivir una fe comprometida con el Evangelio y con la transformación de nuestra sociedad.
Este año estamos impulsando especialmente la Acción Católica General y los Grupos de Vida, como una propuesta para fortalecer la comunidad parroquial, crecer en la fe y asumir con mayor responsabilidad nuestra misión evangelizadora.
El Día de la Iglesia Diocesana nos recuerda que una parroquia viva necesita la participación de todos. No basta con preguntarnos qué puede hacer la Iglesia por nosotros. También debemos preguntarnos qué podemos aportar nosotros a la vida y a la misión de la Iglesia.
«Volver al corazón»: descubrir que todos somos necesarios
El lema de esta jornada conecta profundamente con el horizonte pastoral de nuestra diócesis para el curso 2026-2027:
«Volver al corazón, para encontrarse con Dios y con el prójimo».
Volver al corazón significa reconocer que la fe no puede quedarse en una experiencia individual, desconectada de las necesidades de los demás. El encuentro con Jesucristo nos impulsa a vivir la fraternidad, compartir nuestros dones y hacernos responsables de nuestros hermanos. La parábola del buen samaritano nos enseña que la verdadera fe se expresa cuando somos capaces de detenernos ante quien sufre, acercarnos a él y comprometernos con su situación. Y esta es también la misión de nuestras comunidades parroquiales: convertirse en espacios donde las personas encuentren acogida, acompañamiento, esperanza y oportunidades para crecer. La Iglesia necesita sacerdotes, religiosos, catequistas, voluntarios y agentes de pastoral. Pero necesita también cristianos que vivan su fe en la familia, el trabajo, la educación, la cultura y todos los ámbitos de la sociedad. Cada bautizado tiene una vocación. Cada persona tiene unos dones. Y todos estamos llamados a ponerlos al servicio del bien común.
En nuestra parroquia el Domingo 15 de noviembre: una jornada para agradecer y comprometernos
El próximo domingo 15 de noviembre, al celebrar el Día de la Iglesia Diocesana, queremos invitar a todos los miembros de nuestra parroquia a mirar con gratitud la vida de nuestra Iglesia de Coria-Cáceres.
Las cifras de la memoria diocesana nos ayudan a conocer mejor su realidad, pero lo más importante son las personas que hay detrás de ellas. Cada bautismo es una nueva vida acogida en la comunidad. Cada catequista representa una entrega generosa. Cada voluntario es un rostro concreto de la caridad. Cada persona atendida nos recuerda que el Evangelio sigue transformando vidas.
Nuestro obispo, D. Jesús Pulido, nos invita a no conformarnos con conocer estos datos, sino a dejar que alimenten nuestra esperanza y renueven nuestro compromiso. Esa es también la invitación que hacemos desde San Pedro de Alcántara.
Dios cuenta contigo. Cuenta con tu oración, con tu tiempo, con tus cualidades, con tu generosidad y, sobre todo, con tu corazón.
Porque la Iglesia que soñamos no se construye solamente con buenos deseos. Se construye cada día con personas que se comprometen, que sirven, que acompañan y que viven el Evangelio. La Iglesia somos todos. Y cuando cada uno aporta lo mejor de sí mismo, nuestra comunidad se convierte en un signo más visible del amor de Dios en medio del mundo.


