
Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres presentó su Memoria 2025 este miércoles 24 de junio, un balance que refleja la persistencia de situaciones de vulnerabilidad social en la provincia y el trabajo desarrollado por la entidad para acompañar a personas y familias en situación de exclusión.
La presentación contó con la participación del obispo de Coria-Cáceres, Mons. Jesús Pulido; el director de Cáritas Diocesana, José Manuel Caballero García; la secretaria general, Inmaculada Godoy Cruz; y Verónica del Pilar Sánchez Tello, participante en los programas de la organización.
Mons. Pulido: “Cáritas no llega a todo, pero ciertamente se preocupa por todo
Durante su intervención, Mons. Jesús Pulido destacó la labor de Cáritas como expresión concreta de la misión de la Iglesia y aseguró sentir un “sano orgullo” al comprobar el trabajo realizado por la entidad. “Esta memoria confirma que la Iglesia en Coria-Cáceres sigue siendo fermento para la sociedad en la que vivimos”, afirmó.
El obispo recordó que “hablar de Cáritas no es hablar de números”, porque detrás de cada dato existen personas con una dignidad infinita. En este sentido, defendió que la caridad constituye “el corazón palpitante de la fe”, una fe que se transforma en compromiso y cercanía con quienes más sufren.
Pulido subrayó además que la Iglesia está aprendiendo a vivir una cultura de la transparencia y la rendición de cuentas. Sin embargo, precisó que esa rendición de cuentas no puede limitarse únicamente al ámbito económico. “Se trata también de rendir cuentas de la entrega realizada, del amor servido, de la esperanza sembrada, de los lazos establecidos y de las personas que han sido acompañadas con nombres y rostros concretos”, señaló. Para el prelado, la memoria anual de Cáritas refleja precisamente esa dimensión humana que va mucho más allá de los balances y estadísticas.
El obispo incidió igualmente en una de las conclusiones que más le han impactado del último informe FOESSA, al advertir que muchas personas permanecen atrapadas en procesos de exclusión social a pesar de sus esfuerzos por salir adelante. “No fallan las personas; falla el sistema que no les deja salir adelante”, afirmó, recordando una de las reflexiones recogidas en el estudio. A su juicio, la exclusión afecta especialmente a migrantes, jóvenes y mujeres, y se manifiesta en dificultades para acceder a una vivienda, a un empleo digno o a servicios básicos.
En este contexto, reivindicó el papel de Cáritas como presencia cercana en medio de estas realidades. “Cáritas no llega a todo, pero ciertamente se preocupa por todo”, aseguró. Una afirmación con la que quiso reconocer el compromiso de cientos de voluntarios que, desde parroquias y comunidades de toda la diócesis, acompañan a personas que sufren soledad, pobreza o exclusión. Según explicó, durante su visita pastoral por distintos arciprestazgos ha podido comprobar de primera mano esa red de cercanía que hace presente el compromiso de la Iglesia con quienes más lo necesitan.
La respuesta de Cáritas
Por su parte, el director de Cáritas Diocesana, José Manuel Caballero García, alertó de que las dificultades de acceso a la vivienda y las condiciones laborales precarias continúan siendo algunos de los principales factores de vulnerabilidad. “Muchas familias viven en un equilibrio precario y su estabilidad depende de factores muy cambiantes”, explicó.
Caballero destacó que una parte importante de las personas atendidas son migrantes que llegan con la esperanza de construir un futuro mejor, pero encuentran importantes barreras para su integración. Además, insistió en que la misión de Cáritas no se limita a responder a urgencias puntuales, sino que busca “generar oportunidades, favorecer procesos de autonomía y propiciar espacios donde cada persona pueda recuperar su protagonismo”.
Memoria 2025
La secretaria general de Cáritas Diocesana, Inmaculada Godoy Cruz, presentó los principales datos de la memoria. Durante 2025, la entidad acompañó a 2.053 personas, integradas en 1.237 hogares, una realidad marcada por la fragilidad económica, la inestabilidad residencial y las dificultades para acceder a derechos básicos.
Los datos reflejan que el 71 por ciento de las personas atendidas son migrantes, el 57 por ciento mujeres y el 72 por ciento menores de 45 años, lo que evidencia el impacto de la exclusión sobre una población relativamente joven. Además, en el 40 por ciento de los hogares acompañados hay menores de edad.
Godoy destacó que la vivienda continúa siendo uno de los principales factores de exclusión. De hecho, el 49 por ciento de las ayudas económicas concedidas por Cáritas se destinaron a cubrir gastos relacionados con el hogar, en un contexto en el que el acceso a una vivienda adecuada se ha convertido en una de las mayores preocupaciones sociales.
La responsable también puso en valor la dimensión comunitaria de la entidad, sustentada por una red de 79 Cáritas parroquiales, 639 personas voluntarias y 39 profesionales contratados, que permiten una presencia constante tanto en las ciudades como en el medio rural. Asimismo, destacó el impulso de los grupos de participación, espacios donde las personas acompañadas pueden compartir experiencias, identificar necesidades y participar activamente en la construcción de respuestas.
Durante 2025, Cáritas Diocesana gestionó además más de 2,1 millones de euros destinados a programas de intervención social, recursos procedentes de financiación pública y privada que se transforman en oportunidades concretas para las personas más vulnerables.


