
El Papa León XIV ha confiado a la Red Mundial de Oración sus doce intenciones para el año 2026, un itinerario espiritual que invita a los cristianos de todo el mundo a transformar la oración en compromiso concreto con la humanidad y con la misión de la Iglesia. Como es habitual, estas intenciones son fruto de un amplio proceso de discernimiento eclesial, en el que participan dicasterios, congregaciones y servicios de la Santa Sede, antes de ser presentadas al Santo Padre para su oración personal y decisión final
Bajo este horizonte, las parroquias de San Pedro de Alcántara y Beato Marcelo Spínola de Cáceres se suman a la iniciativa, animando a sus comunidades a unirse al Papa en esta cadena de intercesión que recorre todo el año.
Doce meses, doce llamadas a la esperanza
El calendario de 2026 propone una intención distinta cada mes, abarcando realidades espirituales, sociales y pastorales de gran actualidad:
- Enero: por la oración con la Palabra de Dios, para que sea alimento y fuente de esperanza en nuestras comunidades.
- Febrero: por los niños con enfermedades incurables y sus familias.
- Marzo: por el desarme y la paz, especialmente el desarme nuclear.
- Abril: por los sacerdotes que atraviesan crisis vocacionales.
- Mayo: por una alimentación para todos y contra el desperdicio de alimentos.
- Junio: por los valores del deporte como espacio de encuentro y paz.
- Julio: por el respeto y la protección de la vida humana en todas sus etapas.
- Agosto: por la evangelización en las grandes ciudades.
- Septiembre: por el cuidado justo y sostenible del agua.
- Octubre: por la integración de la pastoral de la salud mental en la vida de la Iglesia.
- Noviembre: por el buen uso de la riqueza al servicio del bien común.
- Diciembre: por las familias monoparentales, para que encuentren apoyo en la Iglesia.
Orar para transformar
Desde la Red Mundial de Oración se recuerda que estas intenciones no son simples temas para rezar, sino una llamada a convertir la oración en acciones concretas. En palabras del Papa, se trata de una “brújula” para orientar la misión de compasión de la Iglesia en un mundo herido por la guerra, la desigualdad, la soledad y la falta de esperanza.
Las parroquias cacereñas que se suman a esta propuesta animan a integrar estas intenciones en la oración personal, en las celebraciones comunitarias y en los distintos grupos parroquiales, para que cada mes sea una oportunidad de abrir el corazón a las necesidades del mundo y caminar juntos, en comunión con el Santo Padre, hacia una Iglesia más fraterna y misionera.



